¿De que hablamos cuando hablamos de Meditación?

Por La EEDT

La meditación no es un acto intelectual de reflexión o análisis. En realidad se trata de sumergir nuestra consciencia en la consciencia del Universo, comenzando por nuestro cuerpo. La meditación trabaja a través de la atención. Nos permite la des-identificación de nuestros procesos mentales, al tiempo que se expande nuestra consciencia hacia estados más completos y abiertos.

La meditación es una práctica originada como método hace aproximadamente 3000 años, y consiste en enfocar la atención de manera consciente y voluntaria.

En este sentido, hay tantas técnicas de meditación como tradiciones espirituales, y tantas como objetos de meditación: respiración, percepción, centros energéticos, mantras, movimiento,…

Aunque de su práctica, y como efecto de la visión clara de la realidad, se puede derivar la relajación de mente y cuerpo, en realidad la meditación no es una práctica dirigida a la calma o a erradicar los estados egoicos incómodos que forman parte de la vida. Meditar es conocerse y aceptar los momentos agradables y desagradables, conocer el auténtico funcionamiento de la mente y la existencia, y reconocer nuestra verdadera naturaleza. Sentir que hay algo más que el “yo” como ego personal y participar del despertar de la vida.