Porque Meditar y como la Meditación nos purifica

Porque Meditar y como la Meditación nos purifica

Apartes de la Conferencia del sacerdote Católico Pablo D´Ors 

 

MEDITAR ES SENCILLO, LO DIFICIL ES QUERER MEDITAR

 

 

1. Porque meditar

  1. 1.      Meditamos para conocernos a nosotros mismos, este es el imperativo sustancial y el silencio es la manera más directa para hacerlo, la practica consiste en sentarse en silencio y escuchar. En el silencio y en la quietud, aparecen como en un espejo los pensamientos de la vida cotidiana, solo hay que mirarlos como aparecen en la mente y dejarlos pasar; algún día de tanto insistir, el espejo podría romperse y aparecer un horizonte por explorar; donde podríamos descubrir que no sabemos quiénes somos; que tenemos una identidad profunda, pero muy desconocida.  
  1. 2.       Meditamos para amarnos a nosotros mismos: si no nos conocemos no nos amamos, nadie puede amar lo que no conoce. Si no nos escuchamos, amaremos una idea de lo que somos, pero no la realidad de lo que somos. 
  1. 3.       Meditamos para amar a los demás, si no tienes amor a ti mismo no puedes amar a los demás, porque nadie da lo que no tiene, Si quieres ver el nivel de iluminación de alguien, mirad su nivel de amor hacia los demás y a sí mismo. Una iluminación que no se traduzca en compasión es un cuento chino. 
  1. 4.       Meditamos para vivir, para que la vida no se nos escape, para conectarnos con la vida, para que cuando cese la vida, podamos partir con la elegancia del adiós, con la certeza de haber vivido, entonces no sentirás que la vida te la arrebatan, si no que la entregas, el miedo a morir no es por miedo a la muerte, si no por sentir que no hemos vivido. 
  1. 5.       Meditamos para atisbar, respetar y adorar al Misterio. Solamente si nos conectamos con la vida podemos vislumbrar algo del misterio que los creyentes llamamos Dios, esto significa que toda afirmación sobre Dios que no parta de la experiencia vital es ideológica, es teórica. El hombre culto, da culto a la vida, el hombre culto es el que se cultiva no el que tiene muchos datos en su cabeza, ¿qué significa cultivarse?: que tú eres la palabra que Dios te da, escúchala y despliégala, tu eres el mejor regalo que te ha hecho Dios a ti. Si todas las afirmaciones que se hacen sobre Dios nacieran de la experiencia personal, no habría guerras religiosas, porque no se discuten las experiencias ni los sentimientos, sino las ideas.

2. En qué sentido la Meditación nos limpia:

Nosotros hacemos silencio con lo que somos, somos cuerpo mente y espirito, por eso la meditación es un proceso corporal que llamamos relajación, un proceso mental que llamamos concentración y un proceso espiritual que llamamos contemplación.

 

En cada una de estas dimensiones se presentan dificultades, la primera dificultad son las dificultades corporales, cuando nos quedamos quietos, lo primero que nos surge es la necesidad de movernos, la quietud es una disciplina. Lo segundo que encontramos son las distracciones mentales, necesitamos desmontar el mito de la mente en blanco y renunciar al control absoluto de la mente para acoger la aceptación de lo que la mente es. Cuando medites, simplemente deja las distracciones y vuelve a tu respiración o a la vocalización de tu mantra.

 

La otra dificultad que surge durante la meditación son las sombras o las heridas del alma, las sombras empiezan a emerger cuando las dificultades corporales y las distracciones mentales van quedando en un segundo plano.

 

Las sombras es todo aquello que en nuestra vida ordinaria y del pasado hemos arrojado al inconsciente y al hacer silencio empiezan a emerger al conciente y emergen para ser curadas. Así como no es posible bañarse y no salir mojado, no es posible vivir y no tener heridas, lo que sí es posible es vivir, sufrir y sanar esas heridas, sanar es un imperativo porque si no estás sano no podrás ayudar a otros.

 

El silencio interior es sanador, podemos vivir en nosotros el proceso de redención, redención es convertir el dolor en amor, cambiar las experiencias negativas: donde haya odio pongo amor. Meditar es encender una luz en nuestra oscuridad, no se trata de luchar contra la oscuridad sino de encender una luz.

 

¿Cómo se hace? Hay un camino, una manera de llevar el sufrimiento, no es huyendo ni resolviendo si no abrazando esa oscuridad amorosamente, ese abrazo amoroso es redentor, es transformador, una adversidad es una oportunidad, mirando y amando descubro que la sombra soy yo, solo cuando descubrimos eso, ponemos luz en la oscuridad.

 

En la meditación Las sombras devienen en forma de imágenes o en forma de malestar; la sombra surge como imagen cuando la herida es conciente y como malestar cuando la herida es inconsciente, ejemplo: ¿te surge la imagen de tu antigua pareja?, entonces estás conciente de que hay una herida relacionada con esa persona o puedes tener un malestar, como una palpitación o un vacío, etc. que no sabes de que viene, no tienes conciencia con que se relaciona

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¿Qué hacer ante la imagen, o el malestar? mirar amorosamente ese dolor o esa imagen y luego volver a mi respiración o a mi vocalización, las heridas que se sanan de verdad no vuelven a aparecer y la sanación me da la autoridad para ayudar a otros a sanar. El que puede ayudar es el que ha sufrido y ha sanado. Este proceso de sanación nos lleva a la iluminación o la experiencia de la verdad, nos purificamos del ego, el silencio es ausencia de ego, el ego es ese afán humano de autoafirmarnos y de apropiarnos absolutamente de todo, nos purificamos cuando el foco nos deja de deslumbrar y nos empieza a iluminar, meditar es quitarse de en medio, dejar de deslumbrarse por la luz y empezar a iluminar el camino con la luz.

 

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Comentarios: 1
  • #1

    Teresa (viernes, 14 abril 2017 12:36)

    Me parece excelente